7 mitos que alejan a tu empresa del crecimiento exponencial 

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¿Crees que para triunfar lo que hace falta es un golpe de suerte? ¿Consideras que los que han llegado lejos han tenido un viento a favor, dinero u otro tipo de ayuda? ¿Eres de los que piensa que siendo honrado y trabajador no se puede triunfar?
Si crees alguna de estas cosas no te pierdas este directo pues estás en zona de alto riesgo como empresario. En el artículo de hoy vamos a hablar de las 7 creencias que limitan el crecimiento exponencial de tu compañía.

El fin de toda empresa es crecer. Carece de sentido plantear como objetivo de una empresa que se mantenga así, pequeña y manejable, ofreciéndote un buen sueldo y permitiéndote ser independiente. Tal y como se dice en el mundo empresarial, una empresa o crece o muere. No hay posibilidad de mantenerse en la misma posición demasiado tiempo. El hacerlo no te garantiza estabilidad ni permanencia.

En la actualidad el entorno VUCA y la velocidad a la que cambian las cosas debido fundamentalmente a la tecnología y a la globalización hace que, si no estás en constante evolución y crecimiento, tengas muchas papeletas para terminar con tu situación actual en el baúl de los recuerdos.

Desde luego que es una faena, pues es lícito querer quedarse como estás. Pero siendo empresario, es poco inteligente y poco probable que esa táctica te funcione.

Por ello, hoy vamos a hablar de los 7 mitos que impiden a tu empresa tener un crecimiento exponencial.

Este artículo no es una fórmula mágica con la que, sin trabajo y esfuerzo, te va a dar la solución, las ventas y facturación que se necesita para llegar tan lejos como soñabas el día que la montaste.
Para eso vas a tener que trabajar y estudiar duro y aplicar una fórmula de crecimiento empresarial como por ejemplo la que enseñamos en tú eres imparable!

En muchas ocasiones las mentiras y los mitos que nos creemos son los que nos impiden crecer. Como le pasaba al elefante que creció con una pata atada a una estaca. ¿Lo conoces?

El cuento del elefante

 

Cuando yo era pequeña me encantaba el circo (como a todos los niños creo) y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante. Durante la función, el elefante se exhibía por lo grande que era, exhibía su fuerza descomunal, era tan poderoso y tan grande. Pero después de su actuación el elefante se quedaba atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena atada a su pata. Sin embargo, la estaca era sólo un pequeño trozo de madera apenas enterrado en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.

¿Qué lo sujetaba? ¿Por qué no huía? Le pregunté a mi padre por el misterio del elefante. Me contó que el elefante del circo no escapa porque había estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño. Cerré los ojos e imaginé al elefantito recién nacido, sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él. El elefante se dormía agotado y al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro… Hasta que, un día, un día terrible para él, el elefante aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque cree que no puede. Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se lo ha vuelto a cuestionar. Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza…

La gran mayoría de pequeños empresarios de servicios, de emprendedores, somos un poco como el elefante del circo: vamos por el mundo atados a una estaca que nos restan libertad. Vivimos pensando que «no podemos» hacer crecer nuestro pequeño negocio, que es imposible, simplemente porque lo intentamos con todas nuestras fuerzas cuando comenzamos y no lo conseguimos. Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en nuestra memoria este mensaje: No puedo, no puedo y nunca podré.

Hemos crecido llevando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca. Cuando, a veces, sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas, miramos de reojo la estaca y pensamos: No puedo, no puedo y nunca podré.

Pero hoy estamos aquí para ver que sí se puede. Para hablar de todas esas mentiras que nos hemos creído y que nos impiden crecer y llevar nuestra empresa donde un día soñamos.

Distribución empresarial por tamaño

Y para demostrar que sí se puede me gusta poner el cuadro de cómo es la distribución empresarial por tamaño de las empresas de la mayoría de los países latinos. Esta en concreto es la de España pero los números se repiten en casi todo américa latina:

No he incluido a la pyme mediana y gran empresa porque con estos datos de aquí son suficientes. Si queréis verlos todos, lo podéis hacer en mi web: www.tueresimparable.com

Mirar, fueron 1.133.618 los emprendedores que lograron construir una microempresa que tenía entre 1 y 9 empleados y facturan hasta 2.000.000 €. Es casi la misma cantidad de emprendedores que se quedaron con el formato de auto empleado (es decir que no tenían trabajadores).

Si el 70% de los auto empleados consiguieron llegar a ser microempresa con esos niveles de facturación, ¿por qué no lo puedes conseguir tú?

Además también vemos cómo de esos 158.000 consiguieron llegar a tener entre 10 y 49 empleados y pasar de los 2.000.000 € de facturación hasta los 9.999.999€, es decir, hasta casi los 10.000.000 €. Aquí la pregunta es la misma: si hubieron un 15 % de estas empresas que fueron capaces de convertirse en pequeñas pymes y llegar a casi 10 millones de facturación, tú también puedes hacerlo. O ¿es que acaso ellos han tenido una situación diferente? ¿Es que ellos han tenido suerte?

Tal vez creas que si. Y esa es tal vez una de tus creencias limitantes. Una de esas mentiras que has creído y que te mantienen anestesiado frente a tu posibilidad de crecer. Pero hoy vamos a derribar todas esas falsas creencias para que puedas convertirte en un empresario imparable. Así que ¡sigue conmigo!

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Las 7 creencias limitantes que impiden tu crecimiento exponencial

Vamos a ver 10 de las creencias más comunes que están limitando tu crecimiento.

 1. Tengo que ser técnicamente el mejor para triunfar

La gran mayoría de los emprendedores se esfuerzan por dominar hasta el extremo su materia. Estudian y estudian los aspectos técnicos que le llevan a ser muy bueno en su área.

Sin embargo, la gran mayoría de especificaciones sobre las que estudian, no son las que demandan el 90% de sus clientes ni son las que le van a hacer triunfar. En general, estos profesionales tienen el conocimiento más que suficiente para abordar con éxito la gran mayoría de servicios que prestan, sin necesidad de ampliarlos más. Lo que sucede es que esta materia es su pasión y está demostrado que las personas hacemos lo que más nos gusta en lugar de lo que más necesitamos.

Está demostrado que alcanzarían un crecimiento mucho mayor si se formasen sobre aquello sobre lo que es completamente necesario pero sobre lo que no han estudiado nada: ser empresarios. ¿Qué ironía verdad?

Esta es una profesión en sí misma sobre la que hay que formarse. De otro modo, ¿Cómo vamos a aprender a serlo? . Y si no, dime: ¿Qué formación has recibido en management? ¿Cuánta formación en liderazgo? Sabemos que dirigir personas es una de las cuestiones más difíciles pero también de las más importantes para poder crecer. ¿Qué formación en ventas? ¿Y en marketing? Sin embargo, todas las empresas tienen que vender sus servicios y para ello hacer promoción. Estas, entre otras, son áreas clave de tu proyecto empresarial y es preciso que te formes para poder dirigir tu empresa con éxito y que alcances los objetivos con los que sueñas o soñaste alguna vez. Sobre este tema en concreto hicimos un artículo entero llamado: ¿Qué hacer para triunfar como empresario? Lo puedes encontrar en mis RRSS o en mi blog donde puedes verlo en formato escrito, video o podcast.

Mi consejo es que sigas el ejemplo de líderes de éxito como Mark Zuckerberg (Fundador de Facebook) cuya prioridad de desarrollo personal le hizo leer un libro cada 2 semanas. O el ejemplo de Larry Page, CEO de Google, que atribuyó una de las claves de su éxito profesional a la lectura sobre management y dirección de empresas. o de Bill Gates que a lo largo de toda su vida tenía la rutina de la “semana del pensamiento” en las que devoraba 12 libros.

Dirigir una empresa y llevarla al éxito no es fácil. De hecho, ya hemos visto antes que el 93’56% son autoempleados o tienen menos de 10 empleados. Entonces, siendo así, ¿no sería lo más lógico formarse una y otra vez en técnicas y herramientas que te hagan llevar la empresa a un nivel superior? Yo creo que sí. Y es normal que tú no lo hayas hecho si es tu caso. Este tipo de formación ha estado disponible hasta muy poco en las grandes escuelas de negocio europeas y norteamericanas para grandes empresas y no estaba al acceso de todo el mundo. Pero hoy estás de suerte porque ya puedes disfrutarla si sueñas con un crecimiento exponencial.

 

 2. El cliente no siempre tiene la razón. Yo sé bien qué tengo que hacer y cómo

Es verdad que tener un negocio y atender las solicitudes de los clientes puede resultar cansado. Cada uno quiere unas cosas y de una manera. La gran mayoría de estas empresas que no alcanzan el éxito se focalizan en lo que es más cómodo para ellos. Establecen cómo debe ser su día, cuando y cómo atienden las peticiones y necesidades de los clientes pensando en lo que les resulta más útil y más cómodo a ellos.

Sin embargo, las empresas que hoy están triunfando son aquellas que son capaces de tener un abanico muy amplio de opciones para que el cliente satisfaga sus necesidades.

 

¿Esto es más incómodo para el pequeño empresario? Sí. Pero hoy es la manera de tener al cliente contento.

Por ejemplo: yo hace un año que trabajo con una plataforma que te ofrece freelances para temas tecnológicos. En esta empresa viven de las puntuaciones que te ponen los clientes, como se hace en Amazon, y por tanto, la orientación al cliente del profesional independiente que contratas es brutal. Son súper rápidos y profesionales. Sin embargo, la semana pasada decidí contratar a un experto que era mi proveedor antes (creía que me lo resolvería antes pues me dijo que podría ponerse a trabajar el jueves mismo). Mi deseo y prisa por solucionarlo me llevó a olvidar lo que en el fondo sabía (que sería peor). Pero en ocasiones cometo este tipo de errores. Llegó el jueves y no había empezado. Lo hizo el viernes y porque Yo le pregunté.
Cuando me dijo el martes que ya estaba hecho, revisé y, como era habitual, la ½ de las cosas no estaba hecha. Hoy es miércoles y tampoco está. (1 semana después seguimos igual). ¿Te suena esto a ti, imparable?

¿A quién es más probable que contrate la siguiente vez? ¿Qué tipo de negocio está creciendo más? Es totalmente lógico.

Por tanto, o nos orientamos al cliente al 200% y le ponemos en el centro, haciendo que todo gire en torno a su satisfacción, o lo tendremos realmente difícil para crecer.
Si quieres profundizar más sobre este tema puedes ver el artículo “Los 7 pasos para enamorar al cliente del Siglo XXI” . En él te doy una guía completa de cómo comenzar en el tema de moda que es la experiencia de cliente. Es una manera en la que se puede multiplicar las ventas hasta un 240% según los estudios realizados simplemente poniendo al cliente en el centro.
Por tanto, empecemos a pensar que los empresarios sí que tenemos un jefe y este es el cliente!

 

 3. Todos los clientes son bienvenidos!

¿Os ha pasado que cuando tenemos muchas ganas de crecer aceptamos clientes que no nos interesan? A mi sí. Por eso sé muy bien que es mejor elegir a tus clientes y dejar a un lado los que no sean tu cliente ideal.

Una clave para poder crecer es entender al detalle cómo es tu nicho de mercado. Seguro que de entre todos los clientes que has tenido a lo largo de la vida de tu empresa, existe un grupo al que te cuesta menos complacer; un cliente que suele estar mucho más satisfecho con tu servicio; que no te exige todas aquellas cosas que tú no le puedes dar o se muestra insatisfecho por ello.

Ese grupo de clientes forman un nicho qué es tu nicho natural. Es muy importante que comprendas en profundidad cuáles son los requisitos y las necesidades de su conjunto de cliente;, cuáles son sus miedos; qué es lo que más les duele en relación a este servicio que tú prestas;, o la necesidad o el problema que tú solucionas. Así podrás comprender cuál puede ser tu ventaja competitiva al solucionar este problema.

Con toda esta información conseguirás tener una promesa de WooW, una promesa que les deje completamente con la boca abierta, y que hagan que solo que tú seas el elegido entre todos los potenciales proveedores.

Con independencia de cuál sea nuestro servicio y cuál nuestro mercado, el éxito se alcanza fundamentalmente gracias a dos claves:

  • el cliente y
  • la propuesta de valor.
Si nuestro objetivo es crecer, y para esto estamos aquí, necesitamos averiguar cómo convertir en clientes a muchas más personas y, para ello, necesitamos atraerlas de la manera lo más irresistible posible

 

El futuro de cualquier modelo de negocio viene está empezando a ser marcado y centrado por la capacidad de crear valor que cada empresa o pequeño empresario tiene. ¿Por qué esto es así hoy? Hoy las empresas no son capaces de diferenciarse debido a que la gran mayoría de empresarios consideran que la diferencia está en el producto en sí mismo o en el servicio en sí mismo se ofrece. Esta manera de pensar está completamente obsoleta.

Debido a la globalización y a la facilidad y la capacidad que tenemos de acceder a cualquier proveedor del mundo con un solo clic, en nuestro teléfono y al instante, hace que la prestación de servicio en sí mismo (por ejemplo una empresa te realice las nóminas, o que te solucionen un problema de dolor en la espalda), ya no sea lo importante. Y os preguntaréis ¿cómo no va a ser importante que yo sea capaz por ejemplo de hacerle las nóminas muy bien a mi cliente? Eso, por dios, es fundamental.

Y yo te voy a decir que no es fundamental. Ese es el punto de partida mínimo que hoy te exige a ti un cliente para considerarte como proveedor.
El que hagas las nóminas a tiempo, que le asesores cuando tiene un problema con un empleado, que le aconsejes cómo las tiene que hacer, es algo que el cliente te va a exigir y que da por descontado como algo que es tu obligación.

Entonces, ¿Qué es lo que el cliente quiere hoy?

El cliente hoy quiere que tu conozcas cuáles son realmente sus miedos, sus necesidades, sus deseos, y consigas satisfacerlos de la mejor manera posible.

Y sus necesidades y sus deseos van mucho más allá de que le hagan las nóminas.

Pensemos en Arriaga Asociados. Un despacho de abogados tradicional que se dedicaba al principio a hacer de todo tipo de casos, como el 99% de los despachos. Como mucho se especializan en penal, civil, mercantil y laboral, pero poco más. Este despacho se especializó solo en una cosa: reclamar las hipotecas abusivas y la cláusula suelo. hacía solo esto. En el 2017 ya eran el despacho número 12 en facturación y el que en porcentaje más había crecido. Y esto siendo los más jóvenes. ¿Por qué? Por su especialización y el gran conocimiento de su nicho de cliente. Este despacho ha tenido un ascenso increíble y un crecimiento exponencial.

Dime, si tuvieras que reclamar una cláusula suelo de una hipoteca, ¿a quién irías? ¿A un despacho que hace de todo, o a uno con miles de empleados abogados que solo hacen reclamaciones de cláusulas suelo?

 

 4. La estrategia es solo para grandes empresas

La palabra ESTRATEGIA asusta. Suena a un proceso muy complejo. Se asocia a grandes empresas cuando, en el fondo, no es así. Por eso casi todos creemos que es solo para las grandes empresas.

¿Qué es la estrategia? La estrategia empresarial es clasificar las distintas opciones qué tienes delante de ti y tomar decisiones sobre ellas. Por tanto la estrategia no es algo que tiene que ver con el tamaño de la empresa sino que tiene que ver con el proceso de decidir oportunidades. La estrategia es aprovechar las oportunidades también. Es decidir en qué negocio te vas a meter, pero en términos de micronegocio. Es decidir cómo lo vas a ejecutar y también decidir en qué negocios no te debes de meter porque, porque como cualquier empresa, todos tenemos recursos limitados. Una gran empresa también tiene recursos limitados pues sus inversiones son muchísimo más altas y para ellos también es un esfuerzo.

Todas las empresas se encuentran en esta situación: tienen recursos económicos limitados para invertir y también recursos limitados de conocimiento para saber en qué cosas me puedo meter en qué cosas no DEBO.

Las personas que prestamos servicio tendemos a pensar “Yo soy bueno para todo” porque somos capaces de adaptarnos a casi cualquier cliente y cualquier petición. Y esa decisión de ir a todo es un error. Nadie, y tú tampoco, puede ser TODO PARA TODOS. Tenemos que aprender a elegir dónde podemos tener más probabilidad de éxito, identificar qué nos diferencia del resto y centrarnos en esto. Eso es estrategia.

Lo que pasa es que como no tenemos recursos para todo, ni personas para hacer bien todo, nunca terminamos de destacar con nada, porque no no centramos en una sola cosa. “Cuando quiero ser todo para todos, acabo siendo nada para todos”. No tengo diferenciación ni ventaja competitiva. Soy uno más.

La estrategia es elegir la mejor hoja de ruta en función de mis habilidades y recursos y de lo que demanda el mercado. Sería algo así como hacer una intersección entre aquello entre lo que sé hacer que tiene una diferenciación para no ser uno más, aquello en lo que soy bueno y aquello que demanda el mercado.

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Por ejemplo, un asesor fiscal. Por la naturaleza de su profesión puede tener la tentación de pretender ser el asesor para todos los tipos de clientes porque todos necesitan un asesoramiento. Y no tiene en cuenta que hay clientes que valoran más unos servicios que otros; los clientes de mayor tamaño tienen unas especificaciones que no tienen los de menor tamaño; hay particularidades por sectores; etc.. Se suele tener la tentación de querer abarcarlo todo y no renunciar a ninguno, y esto hace que no estés posicionado en el mercado, que no puedas ser excelente en todo y que seas uno más.

Para las empresas es más arriesgado lo novedoso que mantenerse haciendo lo mismo, aunque haya mil haciéndolo, y aunque la tecnología sea probable que en x años nos saque del mercado si no aportamos valor.

Esto es hacer estrategia y así lo dice la Ley de Amara: Tendemos a pensar en cuánto y cómo nos va a afectar tomar una decisión a corto plazo de innovar en algo, pero evitamos pensar lo que nos perdemos a largo plazo si no lo implementamos. Y no solo hablo de perder una oportunidad, sino que el negocio actual cambie tanto que no lo pueda mantener.

No te fíes de los que conducen mirando el retrovisor. las claves del éxito del futuro No son las rutinas del pasado.

 

Cuando da miedo elegir ser diferente. Caso de fracaso

Os voy a poner un ejemplo de NO éxito para que viendo lo que le pasó a este pequeño empresario entendamos mejor lo que es posible que nos pase a nosotros. Un cliente mío es abogado y ha conseguido tener un despacho con 4 personas más. Todo el peso de lo importante recae en él. Las otras 4 personas hacen más tareas que trabajo importante. Las decisiones las toma él.

Su negocio le absorbe tanto que no puede crecer. En una de las sesiones estábamos hablando precisamente de esto conectado con el punto anterior. él resolvió con mucho éxito un pequeño problema de un camionero. Y me explicó que ese problema lo tienen el 100% de camioneros. Yo le conté cómo podíamos hacer un servicio solo de esto. Crear un funnel de ventas (un embudo de ventas digitales) que le traería muchas ventas y margen pues el trabajo de base es el mismo para todos los clientes y se puede casi automatizar, y eso le haría ganar margen.

Para él pensar en lanzar algo nuevo se le hizo un mundo. Y pese a que se queja de lo que trabaja y de la baja rentabilidad, al final, se le hace un mundo empujar un tema nuevo, mientras mantiene lo que tiene y que le ha costado tanto conseguir.

Muchas veces aun siendo jóvenes estamos cansados del esfuerzo que hemos realizado y pensamos que nuestro negocio, tal y como está hoy en día, nos va a funcionar siempre. No valoramos los riesgos a futuro que van a hacer que gran parte de los negocios tal y como los conocemos hoy se vayan a tambalear.

 

 5. Las personas jóvenes no quieren trabajar

Cada vez más escuchamos esto. Los jóvenes de hoy en día no quieren trabajar. Y no es que no quieran trabajar, si no que para ellos es más importante disfrutar de la vida y ¡bien que hacen! Además, las personas jóvenes hoy están más preparadas y tienen muchas más opciones. Internet y el teletrabajo hace que les resulte más sencillo que antes cambiar de trabajo.

Hoy los jóvenes tienen otra escala de valores. Para ellos el trabajo no dignifica, como nos sucedía antaño a los que ya tenemos cierta edad. Para ellos es muy importante unirse a una causa en la que crean. Trabajar en una empresa que tenga un propósito con el que ellos comulguen.

Por ello, es más complicado tenerlos motivados y retener el talento de lo que lo ha sido nunca. Eso significa que el dueño de la empresa no tiene autoridad para ellos por el mero hecho de ser el dueño.

«Hoy no basta con mandar. Es vital aprender a ser un líder»

 

Antiguamente, mandábamos y las personas hacían. Hoy no. Hoy tienen que entender por qué y compartir ese porqué. Hoy quieren ser escuchados, poder desarrollar su creatividad.

Hay un conocido autor de liderazgo llamado Daniel Pink que nos cuenta en su libro “la sorprendente verdad de lo que nos motiva” nos dice que la motivación intrínseca es la que está más vinculada con trabajos complejos.

 

Los 3 factores de la motivación hoy


Según este autor, hoy podemos establecer que hay, principalmente, 3 factores de motivación:

1. La autonomía: capacidad para poder decidir.
2. La maestría: estar en un trabajo que te permita profundizar y convertirte en un experto.
3. La conexión con el propósito: que la empresa tenga un propósito que conecte contigo.

Ahora sería interesante que pensaras, en caso de que tengas equipo, cuál de estos 3 factores tienen tus empleados con tu empresa. Y en el caso que no los tengas, al menos sería importante que tuvieras ya definido cual es el propósito de tu compañía y qué lugar quieres ocupar en el mundo, pues esto también te va a ayudar a conectar con los clientes que son más jóvenes. Si te interesa este tema puedes ver una master class completa en mis RRSS.

Las 9 diferencias entre un jefe y un líder

 

6. En mi sector se ha hecho así toda la vida

Una de las cosas que más le cuesta al ser humano es cambiar. Cuando hemos aprendido a hacer algo, comenzar a hacerlo de manera diferente requiere muchísima energía. Además requiere de valor, pues lo más probable es que las primeras veces que lo hagamos no va a salir perfecto y nos va a costar más trabajo. Es como dar un paso atrás para dar dos hacia delante. ¿Has oído alguna vez esta expresión?

Hoy en día todos tenemos acceso a muchas herramientas tecnológicas muy económicas que nos facilitan el trabajo y nos hacen avanzar. Lo que sucede es que vamos a mil y no tenemos tiempo para pararnos a aprender cómo utilizar una nueva herramienta que nos haría avanzar luego mucho más rápido.

El ser humano en general es cortoplacista. Por ello, como pensamos en el hoy, hoy es un coñazo, es una lata, es un rollo, (se dice así en América latina?) parar, dejar de hacer las tareas que tengo hoy, para aprender una herramienta nueva que me hará el trabajo más fácil mañana. Pensamos en que hoy me iré y el trabajo, mi trabajo, no estará hecho. Vemos que mañana tendré el doble y que no me dará tiempo.

Y eso es así. Y por eso, es necesario siempre pensar: ¿Dónde quiero llegar con mi empresa mañana? Si lo que quiero es ser un empresario imparable, si quiero tener un crecimiento exponencial, debo dejar de pensar en el corto plazo. Debo dejar de pensar en hoy y pensar siempre en el objetivo.

Y para alcanzar ese objetivo es preciso que salgamos del círculo de confort y encontremos tiempo. O bien apartemos parte del tiempo que usamos hoy, para hacer aquello que me hará avanzar mañana.

Tenemos que invertir tiempo hoy en incorporar nuevas y mejores maneras de hacer las cosas, para que mañana podamos ir más rápido.

 

Os voy a poner un ejemplo muy sencillo por el que hemos pasado todos: en la pandemia hemos tenido que teletrabajar. Para que el teletrabajo funcione mejor es importante que la empresa teng, básicamente:

  • Los procesos de todos los puestos
  • Medido lo que se invierte en cada proceso
  • Herramientas colaborativa de trabajo como Trello, Slack
  • Un sistema de dirección por objetivos u OKR.

 

La gran mayoría de las micropymes y pymes no lo tienen. Eso ha significado que, en el momento de volver a la normalidad, se ha vuelto todo el mundo a trabajar a las oficinas. Como no tenemos con el teletrabajo visibilidad sobre lo que se está haciendo, nos genera inseguridad y desconfianza.

Sin embargo, casi todos los trabajadores prefieren el teletrabajo. ¿Por qué entonces no lo hacemos? Pues porque no hemos invertido el tiempo ni los recursos que  necesitamos para tener los 4 puntos anteriores y de este modo teletrabajar y ser más ágiles. Nos cuesta mucho a las personas hacer un sacrificio hoy por el que nos vamos a beneficiar mañana. Por eso a los fumadores les cuesta tanto dejar de fumar.

Para ser un empresario con un crecimiento exponencial, debemos dejar de pensar “siempre lo he hecho así” y plantearnos nuevas maneras de hacerlo mucho más ágiles. Estaremos muy incómodos hoy pero mañana lo celebraremos!

 

 7. Tengo que encontrar la idea del siglo para triunfar

Y por último he querido meter este gran mito entre la selección de los 7 porque es una de las grandes mentiras que mantiene a muchos empresarios muy confundidos.
Claro que todos querríamos haber sido capaces de idear un iPhone, un Facebook o un tesla.
Claro que cuando conocemos algunas ideas de startups muy novedosas que triunfan muy rápido es fácil caer en la trampa de pensar que han triunfado solo por la idea. Pero es una gran mentira.

Una gran idea sin una excepcional ejecución no vale para nada

 

En el mundo empresarial hay un dicho que reza así: «es mejor una mala idea con una buena ejecución que una idea brillante con una ejecución mala. Las ideas no son lo que tiene valor sino la ejecución es lo más importante.

Con ello lo que quiero decir es que no necesitas tener la idea del siglo para triunfar. Tan solo debes ejecutar de manera excepcional tu negocio. Tan solo debes ser capaz de centrarte en el cliente al 100% y hacerle la vida mucho más fácil, que obtenga mayor utilidad y que sea muy agradable hacer negocios contigo.

Hay muchos empresarios que ya llevan un tiempo con su negocio y atribuyen que no han triunfado a que no han tenido la gran idea. Y la van buscando desesperadamente. Hoy se dejan deslumbrar por el mundo del emprendimiento, y como en un año no han triunfado aquí, mañana se dejan llevar por otra luz brillante. Y como no se focalizan el tiempo necesario en ninguna de esas ideas, no consiguen el objetivo. Y el problema es precisamente ese: la falta de foco. Yo recuerdo siempre una frase que me decía mi jefe. “Marcos, decía: Focus works!”

Focalizarse en algo durante mucho tiempo, funciona!

 

Eso te llevará a triunfar con tu negocio “normal” de toda la vida pues hay muy pocos empresarios que lo hagan así. Eso te hará destacar de entre la mayoría de tus competidores.

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Cómo tener un crecimiento exponencial 

Asi, si tuviéramos que resumir los 7 grandes mitos y cómo superarlos para tener un crecimiento exponencial sería:

  • Cambia la idea de “No tienes que ser técnicamente” por ser un buen empresario. Fórmate en la profesión de empresario para tener un crecimiento exponencial.
  • Cambia la idea de que “El cliente no siempre tiene la razón” por “hoy es el cliente el que tiene el poder”. Adáptate a sus necesidades y problemas y olvida los tuyos.
  • Sustituye “todos los clientes son bienvenidos” por “me centro en un micro nicho de mi posible en el mercado y me convierto en la mejor opción para él”.
  • Olvida eso de que “La estrategia es solo para las grandes empresas” y piensa que “cualquier negocio por pequeño que sea debe de tomar decisiones estratégicas que le hagan posicionarse como la mejor opción”.
  • Destierra la falsa creencia de que “Los jóvenes no quieren trabajar” y cámbiala por “Debo de aprender a ser un líder”.
  • Eso de “En mi sector se ha hecho así toda la vida” lo cambiamos por “Es necesario salir continuamente del círculo de confort para incorporar nuevas formas y herramientas que me hagan avanzar más rápido”.
  • Y por último: “Tengo que encontrar la idea del siglo para triunfar” lo cambiamos por “Debo de focalizarme en mi negocio y ejecutarlo de manera excelente”.

 

¿Listo para tener un crecimiento exponencial? Ahora te toca a ti derribar estas barreras y comenzar a comprobar por ti mismo como superándolas puedes tener un crecimiento increíble.

Solo un porcentaje de personas que emprenden consiguen la empresa que soñaban. Así que aprovecha estos tips y no dejes que nada limite tu crecimiento.

Si tienes cualquier duda, puedes dejarla en la sección de comentarios. ¡Estaré encantada de ayudarte!

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